Atajo · referencia

Tutoriales paso a paso para el Mac

Un tutorial sirve cuando alguien puede seguirlo entero sin abrir otra pestaña. Esta página reúne el material paso a paso del sitio y, antes de enlazarlo, deja por escrito el criterio con el que se redacta, porque buena parte de las guías que circulan fallan siempre por los mismos motivos: dan por sabido el punto de partida, mezclan tres acciones en una frase o terminan sin decir cómo comprobar que ha salido bien.

Qué hace bueno a un paso a paso

  • No dar nada por supuesto. El primer paso indica dónde se empieza: en el Finder, en una ventana concreta, con un archivo ya seleccionado. Si hay que tener algo preparado —espacio libre, la contraseña de administrador, un disco conectado—, se dice antes del paso uno, no a mitad de camino.
  • Una acción por paso. «Abre el menú, elige la opción y confirma» son tres pasos, no uno. Separarlos permite retomar la guía justo donde uno se quedó.
  • Nombrar el menú exacto. «Archivo > Exportar como…» es útil; «exporta el archivo» no lo es. Cuando el nombre cambia según la versión de macOS, se indican las dos variantes.
  • Decir cómo es el éxito. Cada guía termina describiendo qué debería verse: un archivo nuevo junto al original, una carpeta que aparece en la barra lateral, un indicador que cambia de color.
  • Avisar de las diferencias de versión. Los paneles de ajustes se han reorganizado varias veces; una guía honesta dice a qué versión corresponde la ruta que describe.
Vista cenital de un escritorio ordenado con una libreta abierta, un lápiz y un portátil

Comprimir y descomprimir archivos sin instalar nada

El sistema trae de serie lo necesario para crear y abrir archivos ZIP, que es el formato que entiende prácticamente cualquier destinatario.

  1. En el Finder, abre la carpeta que contiene los archivos que quieres enviar.
  2. Selecciona uno o varios elementos. Para varios sueltos, mantén pulsada la tecla Comando mientras haces clic en cada uno.
  3. Haz clic con el botón derecho sobre la selección (o clic con dos dedos en el trackpad).
  4. Elige Comprimir. Si seleccionaste varios elementos, la opción indicará el número: «Comprimir 4 ítems».
  5. Espera a que termine. Aparecerá un archivo nuevo en la misma carpeta: Archivo.zip si comprimiste un solo elemento, o Archivo.zip con el nombre genérico del conjunto si eran varios.

Para descomprimir basta con hacer doble clic sobre el ZIP: el contenido se extrae en una carpeta situada junto al comprimido, y el ZIP original se conserva. Cómo saber que ha ido bien: la carpeta extraída contiene el mismo número de elementos que comprimiste y el tamaño total es similar al original. Si al abrir el ZIP aparece un único archivo con una extensión rara, probablemente se trata de otro formato de compresión que el Finder no maneja de serie.

Convertir o unir vídeo sin recomprimir de más

Cada vez que un vídeo se vuelve a codificar pierde calidad, así que la regla es sencilla: recomprimir solo cuando no queda más remedio. Antes de convertir, conviene saber si el problema es el contenedor (la extensión: .mov, .mp4) o el códec (cómo están codificadas las imágenes dentro).

  1. Selecciona el archivo en el Finder y pulsa Comando + I para abrir la ventana de información.
  2. Despliega el apartado Más información y anota el códec y la resolución.
  3. Si el reproductor de destino admite ese códec y solo rechaza la extensión, el cambio de contenedor no requiere recomprimir y conserva la calidad intacta.
  4. Si el códec no es compatible, no hay atajo: hay que recodificar. Hazlo una sola vez, desde el archivo original y no desde una copia ya convertida, y elige la resolución final desde el principio.
  5. Para unir varios clips grabados con la misma cámara y los mismos ajustes, únelos antes de cualquier conversión: así solo se codifica una vez el resultado completo.

Cómo saber que ha ido bien: el archivo resultante se reproduce entero, el audio sigue sincronizado al final —no solo en los primeros segundos— y la duración total coincide con la suma de los clips de origen.

Instalar y desinstalar una aplicación correctamente

En un Mac conviven dos formas de instalar y conviene distinguirlas, porque se desinstalan de manera distinta.

  1. Si al abrir la descarga aparece una ventana con el icono de la aplicación y una flecha hacia una carpeta, arrastra el icono a Aplicaciones. Eso es toda la instalación.
  2. Expulsa después la imagen de disco desde la barra lateral del Finder y borra el archivo .dmg descargado: ya no hace falta.
  3. Si en cambio la descarga abre un instalador con varias pantallas, se trata de un paquete: irá dejando componentes en distintas ubicaciones del sistema, no solo en Aplicaciones.
  4. Para desinstalar una aplicación arrastrada, arrástrala desde Aplicaciones a la papelera y vacíala.
  5. Para desinstalar un paquete, busca primero si el propio fabricante incluye un desinstalador; es el único método que retira con seguridad todos sus componentes.

Los detalles sobre qué queda atrás, dónde vive la configuración de cada programa y qué hacen realmente los llamados limpiadores están en la página de navegadores y software.

Crear un usuario de prueba para diagnosticar un problema

Es la herramienta de diagnóstico más infravalorada del sistema: separa en cinco minutos los problemas del equipo de los problemas de una cuenta concreta.

  1. Abre los ajustes del sistema y entra en el apartado de usuarios y grupos.
  2. Desbloquea el panel con la contraseña de administrador si aparece un candado.
  3. Añade un usuario nuevo de tipo estándar, con un nombre reconocible como «Prueba».
  4. Cierra la sesión actual e inicia sesión con esa cuenta nueva.
  5. Reproduce el problema. Si no ocurre, la causa está en la configuración de tu cuenta habitual, no en el equipo ni en el sistema. Si ocurre igual, el origen es más profundo y toca revisar hardware, red o la propia instalación.
  6. Cuando termines, vuelve a tu cuenta y elimina el usuario de prueba desde el mismo panel.

Cómo saber que ha ido bien: la cuenta nueva arranca con el escritorio limpio y sin tus documentos a la vista; ese aislamiento es justo lo que hace válida la prueba.

Seguir por aquí

Muchos de estos pasos se acortan con teclado: la página de atajos recoge las combinaciones útiles y la documentación del fabricante mantiene la lista completa en los atajos de teclado de macOS. Cuando una tarea se repite muchas veces, la sección de automatización explica cómo convertirla en un flujo que se ejecuta solo; y para quien prefiera trabajar con órdenes escritas, el Manual de uso de Terminal es el punto de partida razonable. El resto del material paso a paso está ordenado por asunto en el archivo.