Atajo · referencia

Periféricos del Mac: ratones, teclados, discos y adaptadores

Ratón, teclado de teclas en blanco, carcasa de disco externo, hub y cables ordenados sobre una superficie de hormigón

El ordenador cambia cada varios años; los periféricos, si se eligen bien, duran mucho más. Esta guía reúne criterios prácticos para escoger ratón, teclado, disco externo, base y adaptadores, y para mantenerlos en buen estado. No recomienda modelos concretos, porque cambian constantemente, sino los rasgos que conviene mirar y las decisiones que no dependen de la moda.

Ratones y trackpads

Antes de mirar prestaciones, decide el gesto principal. Un trackpad multitáctil es imbatible para desplazarse, cambiar de escritorio y navegar; un ratón gana en precisión sostenida, que es lo que importa en edición de imagen, dibujo o selección fina. Mucha gente acaba con los dos sobre la mesa, y no es un exceso: son herramientas distintas.

Si eliges ratón, los criterios que se notan a diario son el tamaño respecto a tu mano, el peso, la fricción de la base y la calidad de la rueda. La resolución del sensor solo importa en los extremos. En cuanto a la conexión, con cable no hay latencia ni pilas, pero ata; con conexión inalámbrica ganas mesa despejada a cambio de mantener la batería. Sobre esto último, los hábitos que alargan la vida de una batería son los mismos en un periférico que en un portátil y se explican en la página de mantenimiento de la batería.

Dos carcasas de disco externo de aluminio apiladas con un cable trenzado saliendo del encuadre

Teclados

La variable con más efecto sobre la comodidad es el recorrido de la tecla, es decir, cuánto baja al pulsarla. Los teclados de recorrido corto son planos y silenciosos; los de recorrido largo, típicos de los teclados mecánicos, dan una respuesta más clara y suelen ser más reparables porque las teclas se sustituyen una a una. No hay una opción objetivamente mejor, pero sí una prueba fiable: escribir un párrafo entero antes de decidir.

Dos detalles que se pasan por alto. El primero es la distribución: un teclado pensado para otro sistema funcionará, pero las teclas modificadoras estarán en distinto orden y las serigrafías no coincidirán con lo que muestran los menús; casi siempre se puede reasignar por software, y merece la pena hacerlo si vas a usar atajos de teclado con frecuencia. El segundo es la altura: un teclado grueso obliga a levantar las muñecas, y ahí un reposamuñecas barato resuelve más que un teclado caro.

Discos externos: SSD o disco mecánico

La elección depende del uso, no del presupuesto:

CriterioSSDDisco mecánico
VelocidadMuy altaLimitada por la mecánica
Coste por terabyteAltoBajo
Resistencia a golpesAlta, sin piezas móvilesBaja, sobre todo en marcha
Ruido y calorSilencioso, se calienta al escribir muchoAudible, vibra
Uso idealDisco de trabajo, arranque externo, ediciónCopias de seguridad y archivo de gran volumen

Para copias de seguridad, la capacidad y el precio pesan más que la velocidad, así que el disco mecánico sigue teniendo sentido; para trabajar sobre archivos grandes, el SSD cambia el día a día. Sea cual sea la elección, un disco externo no es una copia de seguridad por sí solo: lo es cuando hay más de una y al menos una está en otro sitio, como se detalla en la guía de copias de seguridad.

Carcasas e interfaces

Un disco externo es una unidad dentro de una caja con un controlador. Comprar la caja por separado tiene ventajas reales: puedes sustituir la unidad cuando se agote sin tirar el conjunto, y sabes exactamente qué unidad llevas dentro. La contrapartida es que la calidad del controlador y la disipación varían mucho, y una caja mala convierte un disco rápido en uno lento y caliente. Mira que el chasis sea metálico y que el conector interno corresponda al tipo de unidad que quieres usar.

Sobre las interfaces, la única regla que no falla es que el conjunto va a la velocidad del eslabón más lento: el cable cuenta tanto como el puerto. Muchos cables con el mismo conector físico solo llevan alimentación y datos básicos, así que un cable equivocado puede hacer que un disco rápido rinda como uno antiguo sin que aparezca ningún error. Para dar formato, comprobar el estado o cambiar el esquema de particiones de cualquiera de ellos, la referencia es el manual de uso de Utilidad de Discos.

Bases, hubs y adaptadores

Una base de conexiones ahorra enchufar cinco cosas cada mañana, pero concentra el riesgo: si falla, se cae todo a la vez. Dos criterios prácticos. Primero, la alimentación: un hub sin corriente propia no puede sostener a la vez varios discos, y el síntoma es un disco que se desconecta solo en mitad de una copia, un fallo que suele achacarse al disco cuando el culpable es la alimentación. Segundo, la disipación: los concentradores que integran vídeo se calientan bastante y conviene no encerrarlos.

De los adaptadores merece la pena tener duplicados de los que usas fuera de casa y guardar uno en la bolsa de forma permanente. Si además dependes de una impresora o de un disco compartido en la red local, el cambio de un cable a una conexión inalámbrica se aborda en la página sobre redes locales.

Limpieza y cuidado

Casi todo el mantenimiento es rutina de cinco minutos:

  • Desconecta antes de limpiar cualquier cosa.
  • Paño de microfibra apenas humedecido, nunca líquido directamente sobre el aparato.
  • Aire comprimido en ráfagas cortas y con el bote vertical para los huecos entre teclas.
  • Nada de disolventes, alcohol puro ni limpiacristales sobre superficies tratadas o pantallas.
  • Cables recogidos en bucles amplios; el punto que se rompe siempre es el cuello, justo donde entra al conector.
  • Discos externos sobre una superficie firme y ventilada, nunca sobre tela.

Y una regla general que aplica al equipo entero: el polvo acumulado hace subir la temperatura, y la temperatura alta sostenida es lo que acorta la vida de todo lo demás. Está tratado con más detalle en la guía de mantenimiento del Mac.

Los periféricos duran más que los puertos

Conviene decirlo con franqueza: un buen teclado o un buen monitor pueden seguir siendo perfectamente utilizables cuando el conector para el que se diseñaron ya no existe en ningún ordenador nuevo. Ha pasado varias veces en las últimas dos décadas y volverá a pasar. La consecuencia práctica es que el adaptador correcto puede alargar años la vida útil de un equipo que funciona bien, y que al comprar algo caro y duradero conviene preferir conectores extendidos y estándares abiertos frente a soluciones propietarias.

La otra cara es el consumo y el final de vida. Un aparato encendido todo el día suma más de lo que parece, y las guías de eficiencia energética de ENERGY STAR permiten comparar equipos con un criterio homogéneo. Cuando algo llega de verdad al final, no va a la basura doméstica: la información sobre reciclaje de la EPA explica cómo se gestionan los residuos electrónicos y las baterías, que son la parte que nunca debe acabar mezclada.