Esta página es una panorámica temática de un periodo concreto: cómo era trabajar en un escritorio Mac entre 2005 y 2009, qué hacía la gente con él y por qué algunas de aquellas decisiones siguen influyendo en el ordenador que tienes delante. Está escrita como referencia para quien llega buscando ese contexto, sin suponer conocimientos previos. Si buscas guías prácticas y actuales, el resto del sitio las recoge y desde aquí hay enlaces a todas.
Aquellos cinco años concentran una cantidad inusual de cambios de fondo. En 2005 el escritorio era una máquina razonablemente estable con una arquitectura que llevaba una década asentada; en 2009 había cambiado de procesador, de versión del sistema, de forma de hacer copias de seguridad y de relación con el teléfono. Casi nada de eso ocurrió a la vez, pero todo ocurrió seguido.
Cómo era un escritorio Mac en 2005
El ordenador era el centro de todo. La música vivía en un disco duro local y se sincronizaba por cable con un reproductor portátil. Las fotos se descargaban de una cámara con tarjeta de memoria. El software se compraba en caja o se descargaba desde la web del autor, y actualizarlo era una decisión consciente, no algo que ocurriera de fondo. Los archivos se intercambiaban por correo con límites de tamaño estrictos, o en discos ópticos grabables, que eran el medio normal para mover algo grande de un sitio a otro.
La red doméstica ya era inalámbrica en muchos casos, pero la conexión externa marcaba el ritmo de todo: descargar unos cientos de megabytes era una tarea planificada. Esa restricción explica buena parte de las decisiones de diseño de la época, desde el tamaño de las imágenes en las páginas web hasta cómo se distribuía el audio y el vídeo.
La transición a Intel
El cambio más profundo del periodo fue el de arquitectura de procesador, anunciado en 2005 y ejecutado a lo largo de 2006. Un cambio así obliga a que todos los programas se vuelvan a compilar, y durante la transición convivieron aplicaciones nativas para la nueva arquitectura con otras que se ejecutaban mediante una capa de traducción. Fue un periodo de mensajes confusos para el usuario, con programas que funcionaban pero iban lentos y otros que directamente no arrancaban.
El efecto secundario más visible es que instalar Windows en la misma máquina pasó a ser posible, algo que hasta entonces exigía emulación completa y una paciencia considerable. Ese detalle, junto con el resto de novedades del sistema de 2007, se detalla en la página sobre Mac OS X Leopard.
De Tiger a Leopard
El sistema de referencia entre 2005 y 2007 fue la versión 10.4, que introdujo la búsqueda instantánea en todo el disco: escribir dos letras y ver resultados al momento cambió la forma de organizar archivos, porque hizo menos importante recordar dónde estaba cada cosa. Esa manera de trabajar sigue siendo la dominante y se explica con detalle en la página sobre Spotlight y búsqueda.
La versión 10.5, de octubre de 2007, añadió copias de seguridad automáticas por defecto, vista previa instantánea de archivos y escritorios múltiples. La combinación de esas dos versiones es, en la práctica, el momento en que el escritorio actual toma forma: lo que vino después amplió y pulió, pero cambió menos de lo que parece.
Vídeo casero y los primeros tutoriales en pantalla
Entre 2005 y 2009 se popularizó grabar la pantalla para enseñar a hacer algo. Coincidieron tres condiciones: herramientas de captura al alcance de cualquiera, plataformas de vídeo capaces de alojar los archivos, y una masa de usuarios con dudas prácticas que nadie estaba respondiendo en texto. Las limitaciones eran considerables, con vídeos de resolución baja en los que costaba leer un menú, y aun así aquel formato desplazó al manual escrito en muchos ámbitos. Cómo se hace hoy, con los mismos principios y muchas menos ataduras, está en la guía de screencasts y podcasts, junto con lo que conviene saber sobre subtítulos y transcripciones.
El podcasting temprano
La distribución de audio por suscripción se apoyó desde el principio en un mecanismo sencillo y abierto: un documento que lista episodios, cada uno con un archivo adjunto, que los programas comprueban periódicamente. Ese diseño, heredado de los formatos de sindicación de las bitácoras, es la razón de que el medio nunca dependiera de un único intermediario. Los problemas de entonces eran de infraestructura, con costes de transferencia altos y descargas completas antes de poder escuchar nada, más que de formato.
La primera ola de teléfonos inteligentes
El otro cambio de fondo del periodo llegó desde fuera del escritorio. A partir de 2007 el teléfono empezó a asumir tareas que hasta entonces requerían un ordenador, y en pocos años pasó de sincronizarse con él a sustituirlo para consultar el correo, mirar un mapa o leer la web. Lo que aquel primer aparato tenía de distinto, lo que le faltaba y qué acabó adoptando la industria se repasa en la página sobre el primer iPhone.
El hardware de aquellos años
Fue también el momento en que muchos equipos empezaron a llegar sin lector de discos ópticos, en que el disco externo pasó de lujo a accesorio normal y en que la cantidad de conectores distintos en la parte trasera de un ordenador empezó a reducirse. Buena parte de los periféricos comprados entonces siguieron funcionando mucho más tiempo que los puertos para los que se fabricaron, un fenómeno que se comenta con criterios de compra actuales en la guía de periféricos.
Por qué sigue importando
Hay dos razones para conocer este periodo más allá de la curiosidad. La primera es que muchas convenciones que hoy parecen naturales, como buscar en lugar de ordenar en carpetas o dar por hecho que existe una copia de ayer, se establecieron entonces, y entender por qué aparecieron ayuda a usarlas mejor. La segunda es de conservación: mucho material publicado en esos años se ha perdido o solo existe en copias parciales, porque los formatos de vídeo cambiaron, los alojamientos cerraron y los enlaces se rompieron.
Para consultar cómo era una página concreta de aquella época, el Wayback Machine conserva capturas de una parte enorme de la web. Sobre cómo se guardan y se migran archivos digitales con criterio, la Biblioteca del Congreso mantiene un programa público de preservación digital con recomendaciones aplicables a un archivo personal. Y para situar estos cinco años dentro de la historia larga del ordenador personal, el Computer History Museum ofrece un recorrido cronológico.
Cómo seguir
Las páginas históricas del sitio son Mac OS X Leopard y el primer iPhone. En el lado práctico hay guías de copias de seguridad, mantenimiento, automatización y software y navegadores. El planteamiento general y el alcance de este sitio están explicados en Sobre este sitio, y desde la portada se llega a todo lo demás.