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Copias de seguridad en el Mac: Time Machine y la regla 3-2-1

Dos carcasas de disco externo sin marcas sobre una superficie de hormigón, una con cable conectado

Una copia de seguridad no es un archivo: es un sistema. Y el sistema sólo existe de verdad cuando se ha probado una restauración. Esta guía explica cómo montar un esquema sensato con Time Machine, por qué conviene añadirle al menos una capa más y qué comprobar de vez en cuando para no descubrir el fallo el día que ya no tiene remedio.

La regla 3-2-1

Es la formulación clásica del sector y sigue siendo el mejor resumen que existe:

  • 3 copias de cualquier dato que te importe, contando el original.
  • 2 soportes distintos, para que un fallo de un tipo de dispositivo no se lleve todo.
  • 1 copia fuera del lugar habitual, porque un robo, un incendio o una inundación no distinguen entre el ordenador y el disco que tiene al lado.

La regla no exige gastar mucho. Un portátil, un disco externo conectado en casa y un servicio remoto cifrado ya la cumplen. Lo que no la cumple es tener dos discos externos encima de la misma mesa. Los organismos de preservación digital llevan décadas insistiendo en el mismo principio: la documentación de preservación digital de la Library of Congress lo desarrolla para archivos personales, y el marco de ciberseguridad del NIST encuadra la recuperación como una función tan importante como la protección.

Qué copia Time Machine y qué no

Time Machine hace copias incrementales: la primera es completa y las siguientes sólo guardan lo que ha cambiado, enlazando el resto. Por defecto copia el disco de arranque entero, incluidas las aplicaciones y los ajustes, lo que permite restaurar un equipo completo tal como estaba.

Hay que tener presentes tres límites:

  • Las exclusiones se olvidan. Si en su día excluiste una carpeta grande para ahorrar espacio, seguirá excluida años después. Revisa la lista periódicamente.
  • Un disco sin conectar no hace copias. Parece obvio, pero es la causa número uno de copias con meses de antigüedad. El sistema avisa, y el aviso se ignora.
  • Una copia en el mismo sitio no es una copia externa. Time Machine cubre el borrado accidental y el fallo del disco interno; no cubre la pérdida física del lugar.

Elegir el disco

Cualquier disco externo con conexión directa sirve, y también un volumen compartido en la red local si está correctamente configurado. Dos criterios prácticos:

CriterioRecomendación
CapacidadAl menos el doble de los datos que vas a copiar; el triple si quieres un histórico largo.
FormatoEl sistema propone borrar y formatear el disco al configurarlo. Acepta esa propuesta salvo que el disco contenga datos que aún necesites.
Uso exclusivoDedica el disco a las copias. Compartirlo con archivos de trabajo complica las restauraciones.
CifradoActívalo siempre en un disco portátil. La copia contiene todo lo que hay en el equipo.

Los requisitos concretos de compatibilidad están documentados en Tipos de discos que se pueden utilizar con Time Machine. Si el disco es de red, conviene además leer la guía de redes locales, porque buena parte de los problemas de copias por red son en realidad problemas de descubrimiento de servicios.

Configurar la primera copia

  1. Conecta el disco y espera a que aparezca en el escritorio o en la barra lateral del Finder.
  2. Abre los ajustes del sistema y entra en el apartado de Time Machine.
  3. Añade el disco como destino de copia y marca la casilla de cifrado; anota la contraseña en un lugar seguro, porque sin ella la copia es irrecuperable.
  4. Revisa las opciones de exclusión antes de la primera pasada. Las carpetas de caché, las máquinas virtuales y las descargas temporales pueden excluirse sin remordimiento.
  5. Deja que la primera copia termine sin interrupciones. Puede llevar varias horas.

A partir de ahí el proceso es automático mientras el disco esté conectado, y la interfaz permite navegar hacia atrás por versiones anteriores de cualquier carpeta.

Restaurar: lo que casi nadie prueba

Hay tres escenarios y conviene haber ensayado al menos el primero:

  1. Un archivo concreto. Entra en la interfaz de Time Machine desde la carpeta correspondiente, retrocede en el tiempo y restaura. Hazlo una vez, hoy, con un archivo cualquiera.
  2. Una carpeta completa de un momento anterior, útil cuando un proyecto se corrompe o se sobrescribe.
  3. El sistema entero, mediante el asistente de migración al configurar un equipo nuevo o desde el entorno de recuperación.

Una copia que nunca se ha restaurado es una hipótesis, no una copia. Reservar quince minutos al año para probarlo es la mejor inversión de toda esta guía.

Más allá de Time Machine

Time Machine resuelve el histórico local, pero conviene complementarlo:

  • Una copia remota cifrada, ya sea un servicio de respaldo o un disco que guardas en otra ubicación y rotas cada cierto tiempo.
  • Una copia de los datos verdaderamente irreemplazables —fotografías, documentos personales, proyectos— en formatos abiertos y sin depender de una aplicación concreta. Los criterios de formato y longevidad se tratan en la sección de archivo.
  • Contraseñas y claves guardadas de forma independiente. Una copia cifrada cuya clave sólo vive dentro del equipo cifrado no sirve de nada.

Sobre higiene digital general —contraseñas, phishing, actualizaciones— el blog de INCIBE publica material divulgativo en español que complementa bien la parte técnica.

Comprobaciones periódicas

  • Verifica una vez al mes que la fecha de la última copia es reciente.
  • Restaura un archivo al azar cada trimestre.
  • Revisa la lista de exclusiones cada vez que cambies de flujo de trabajo.
  • Comprueba la salud del disco de copias; un disco de respaldo también se estropea. El procedimiento está en la guía de mantenimiento del Mac, y la elección de cables y carcasas en hardware y periféricos.

Un esquema aburrido que se revisa cada mes protege más que un esquema sofisticado que nadie mira.

Errores frecuentes que arruinan un esquema por lo demás correcto

Casi todos los fallos de recuperación que se ven en la práctica no vienen de una tecnología mala, sino de un detalle administrativo que nadie revisó:

  • La contraseña de cifrado no está guardada en ningún sitio accesible. Si sólo vive en el llavero del equipo que se ha estropeado, la copia cifrada es un bloque de datos indescifrable. Guárdala fuera del equipo, en papel o en un gestor de contraseñas al que puedas llegar desde otro dispositivo.
  • El disco de copias lleva meses lleno. Time Machine va borrando las copias más antiguas para hacer sitio, pero si el volumen es demasiado pequeño el histórico se reduce a unos pocos días y pierdes justamente la profundidad temporal que hace útil el sistema.
  • Se confunde sincronización con copia. Una carpeta sincronizada replica también los borrados y los archivos dañados. Es comodidad, no protección. Una copia de seguridad real conserva versiones anteriores a las que puedes volver.
  • Sólo se copia la carpeta de documentos. Los ajustes, el correo local, las claves, las licencias y los flujos de trabajo propios también forman parte de tu entorno, y reconstruirlos a mano puede llevar días.
  • Nadie mira los avisos. El sistema informa cuando lleva demasiado tiempo sin completar una copia. Ese aviso es la única alarma temprana que existe, y se descarta por costumbre.

Ninguno de estos puntos requiere conocimientos técnicos: son decisiones de organización. Revisarlos una vez y anotar el resultado convierte un montaje frágil en uno que aguanta.